Mitos y realidades

Los refugiados

By Mitchell G. Bard


MITO

«Un millón de palestinos fueron expulsados por Israel de 1947 a 1949».

REALIDAD

Los palestinos dejaron sus hogares en 1947-49 por una variedad de razones. Miles de árabes ricos se fueron previendo una guerra, miles más respondieron al llamado de los líderes árabes de quitarse del camino de los ejércitos invasores, un puñado fueron expulsados, pero la mayoría simplemente huyó para evitar verse cogida entre los dos fuegos de una batalla.

Muchos árabes pretenden que entre 800.000 a 1.000.000 de palestinos se convirtieron en refugiados de 1947 al 49. Según el último censo hecho por los británicos en 1945, había aproximadamente 1,2 millones de árabes residentes permanentes en toda Palestina. Un censo del gobierno de Israel de 1949 contó 160.000 árabes que vivían en el país después de la guerra. En 1947, un total de 809.100 árabes vivían en la misma área. [1] Esto significa que no más de 650.000 árabes palestinos pudieron haberse convertido en refugiados. Los informes de un Mediador de NU sobre Palestina reportan incluso una cifra más baja —472.000, y también reportó que sólo 360.000 refugiados árabes necesitaban ayuda. [2]

Aunque se ha oído hablar mucho de la situación de los refugiados palestinos, poco se dice acerca de los judíos que huyeron de los estados árabes. Su situación había sido precaria durante mucho tiempo. Durante los debates de NU en 1947, los líderes árabes los amenazaron. Por ejemplo, el delegado de Egipto dijo ante la Asamblea General: «las vidas de un millón de judíos en países musulmanes sería puesta en peligro por la partición». [3]

El número de judíos que huyeron de países árabes en los años que siguieron a la independencia de Israel fue casi el doble del número de árabes que salieron de Palestina. A muchos judíos les permitieron llevarse poco más que la ropa que llevaban puesta. Estos refugiados no tenían ningún deseo de ser repatriados. Poco se sabe de ellos porque no permanecieron como refugiados durante mucho tiempo. De los 820.000 refugiados judíos entre 1948 y 1972, 586.000 se reasentaron en Israel a gran costo, y sin ninguna oferta de compensación de los gobiernos árabes que les confiscaron sus posesiones. [4] Israel he mantenido, en consecuencia, que cualquier acuerdo para compensar a los refugiados palestinos también debe incluir la compensación árabe por los refugiados judíos. Hasta este día, los estados árabes han rehusado pagar compensación alguna a los cientos de miles de judíos que fueron obligados a abandonar sus propiedades antes de huir de esos países.

El contraste entre la recepción de los refugiados judíos y palestinos es aún más absoluto cuando uno considera la diferencia en dislocación cultural y geográfica experimentada por los dos grupos. La mayoría de los refugiados judíos viajaron centenares —y algunos viajaron miles— de millas hasta un diminuto país cuyos habitantes hablaban una lengua diferente. La mayoría de los refugiados árabes nunca se fue de Palestina; viajó una pocas millas hasta el otro lado de la línea de armisticio y permaneció dentro de la nación árabe de la que formaba parte lingüística, cultural y étnicamente.

Refugiados judíos de los países árabes

 

MITO

«Los judíos hicieron evidente desde el principio que no tenían intenciones de vivir pacíficamente con sus vecinos árabes»

REALIDAD

En numerosas ocasiones, los líderes judíos instaron a los árabes a permanecer en Palestina y a convertirse en ciudadanos de Israel. La Asamblea de Judíos de Palestina hizo este llamado el 2 de octubre de 1947:

Haremos todo lo que esté en nuestro poder para mantener la paz, y establecer una gananciosa cooperación para ambos [judíos y árabes]. Es ahora, aquí y ahora, desde Jerusalén misma, que debe hacerse un llamado a las naciones árabes a unir sus fuerzas con los judíos y el y el futuro Estado judío y trabajar hombro con hombro por nuestro bien común, por la paz y el progreso de iguales soberanías. [5]

El 30 de noviembre, al día siguinte de que las NU aprobaran la partición, la Agencia Judía anunció: «el tema fundamental detrás de las celebraciones espontáneas que presenciamos hoy es el deseo de nuestra comunidad de buscar la paz y su determinación de lograr una fructífera cooperación con los árabes…» [6]

La proclamación de la Independencia de Israel, emitida el 14 de mayo de 1948, también invitaba a los palestinos a permanecer en sus hogares y a convertirse en ciudadanos iguales en el nuevo Estado:

En medio de una inexcusable agresión, llamamos no obstante a los habitantes árabes del Estado de Israel a preservar los medios de paz y desempeñar su papel en el desarrollo del estado, sobre las bases de plena e igual ciudadanía y debida representación en todos sus cuerpos e instituciones… Extendemos nuestra mano en paz buena vecindad a todos los estados vecinos y a sus pueblos, y les invitamos a cooperar con la nación judía independiente por el bien común de todos.

MITO

«Los judíos crearon el problema de los refugiados por expulsar a los palestinos».

REALIDAD

De haber aceptado los árabes la resolución de las NU de 1947, ni un solo palestino se habría convertido en refugiado.Un Estado independiente árabe existiría ahora al lado de Israel. La responsabilidad por el problema de los refugiados recae en los árabes.

El comienzo del éxodo árabe puede remontarse a las semanas que siguieron inmediatamente al anunció de la resolución de las NU sobre la partición. Los primeros en irse fueron aproximadamente 30.000 árabes ricos que previeron la inminencia de una guerra y huyeron hacia los países árabes vecinos para esperar su fin. Los árabes de menos recursos de las ciudades mixtas de Palestina se mudaron para pueblos totalmente árabes para quedarse con parientes y amigos. [7] Para fines de enero de 1948, el éxodo era tan alarmante que el Alto Comité de la Palestina Árabe les pidió a los vecinos países árabes que rehusaran otorgar visas a estos refugiados y que les cerraran las fronteras. [8]

El 30 de enero de 1948, el periódico de Jaffa, Ash Sha’ab reportaba: «Los primeros de nuestra quinta columna son los que abandonan sus casas y negocios y se van a vivir a otra parte. A las primeras señales de problemas  ponen pies en polvorosa para evitar compartir el peso de la lucha». [9]

Otro periódico de Jaffa, As Sarih (30 de marzo de 1948) criticaba a los campesinos árabes cercanos a Tel Aviv por «avergonzarnos a todos nosotros al “abandonar las aldeas”». [10]

Entre tanto, un líder del Comité Nacional Árabe en Haifa, Hajj Nimer el-Jatib, dijo que los soldados árabes en Jafa maltrataban a los residentes. «Robaban a los individuos y las casas. La vida era de poco valor, y ultrajado el honor de las mujeres. Este estado de cosas llevó a muchos residentes [árabes] a salir de la ciudad bajo la protección de los tanques británicos». [11]

John Bagot Glubb, comandante de la Legión Árabe Jordania, dijo: «las aldeas eran frecuentemente abandonadas aun antes de que fueran amenazas por el avance de la guerra». [12]

La prensa de la época informa de grandes batallas en las cuales gran número de árabes huyó abiértamente sin mencionar ninguna expulsión forzosa de parte de las fuerzas judías. Los árabes suelen ser descritos como «huyendo» o «evacuando» sus hogares. Si bien los sionistas son acusados de «expulsar y desposeer» a los habitantes árabes de pueblos tales como Tiberias y Haifa, la verdad es muy diferente. Ambas ciudades estaban dentro de las fronteras del Estado Judío conforme al plan de partición de las NU y por ambas lucharon judíos y árabes por igual.

Las fuerzas judías tomaron Tiberias el 19 de abril de 1948, y toda la población árabe de 6.000 personas fue evacuada bajo supervisión militar británica. El Consejo de la Comunidad Judía publicó posteriormente una declaración: «Nosotros no los despojamos, ellos mismos eligieron este proceder…Que ningún ciudadano toque sus propiedades». [13]

A principios de abril, unos 25.000 árabes había salido del área de Haifa luego de una ofensiva por las fuerzas irregulares dirigidas por Fawzi-alQawukji, y los rumores de que las fuerzas áreas árabes no tardarían en bombardear las áreas judías en torno al Monte Carmelo. [14] El 23 de abril, el Haganah tomó Haifa. Un informe de la policía británica de Haifa, fechado el 26 de abril, explicaba que «los judíos hicieron todo esfuerzo posible para persuadir a la población árabe de que se quedara y siguiera llevando sus vidas normales, de que abriera sus tiendas y negocios y de sus vidas e intereses estarán a salvo». [15] En efecto, David Ben-Gurión envio a Golda Meir a Haifa para tratar de persuadir a los árabes de que se quedaran, pera ella fue incapaz de convencerlos por su miedo a ser considerados traidores a la causa árabe. [16] Al concluir la batalla, más de 50.000 palestinos se habían ido.

En Tiberias y en Haifa, el Haganah dio órdenes de que ninguna de las posesiones árabes debía tocarse, y advirtió que cualquiera que violara las órdenes sería severamente castigado. Pese a estos esfuerzos, entre unos 5.000 y 6.000 árabes evacuaron Haifa, muchos de ellos con ayuda de transportes militares británicos.

«Decenas de miles de árabes, hombres mujeres y niños, huyeron hacia los suburbios orientales de la ciudad en autos, camiones, carretones y a pie en un desesperado intento de llegar a territorio árabe antes deque los judíos tomaran el puente de Rushmiya que conduce a Samaria y la Palestina del Norte y les cortaran el paso. Miles se apresuraron a tomar' todas embarcaciones disponibles a lo largo del litoral, incluso los botes de remos, para escapar por mar hacia Acre».

New York Times, (23 de abril de 1948)

 

El delegado de Siria en NU, Faris el-Khouri, interrumpió el debate de NU sobre Palestino para describir la toma de Haifa como una «masacre» y dijo que esta acción era «evidencia ulterior de que el “programa sionista” es aniquilar a los árabes dentro del estado judíos si se efectúa la partición». [17]

Al día siguiente, sin embargo, el representante británico ante las NU, Sir Alexander Cadogan, le dijo a los delegados que el combate en Haifa había sido provocado por el continuo ataque de los árabes contra los judíos unos días antes y que los informes de masacres y deportaciones eran erróneos. [18]

El mismo día (23 de abril de 1948), Jamal Husseini, el presidente del Alto Comité de Palestina, dijo ante el Consejo de Seguridad de NU que en lugar de aceptar la oferta de tregua del Haganah, los árabes «prefirieron abandonar sus casas, sus pertenencias y todo lo que poseían en el mundo y dejar la ciudad». [19]

El cónsul general de EE.UU. en Haifa, Aubrey Lippincott, escribió el 22 de abril de 1948, por ejemplo, que «los líderes árabes locales dominados por el muftí» estaban instando a «todos los árabes a abandonar la ciudad, y gran número de ellos lo había hecho así». [20]

Una orden del ejército emitida el 6 de julio de 1948 aclaraba que pueblos y aldeas árabes no han de ser demolidas o quemadas, y que los habitantes árabes no habían de ser expulsados de sus hogares. [21]

El Haganah  sí empleó guerra psicológica para alentar a los árabes a abandonar una pocas aldeas. Yigal Allon, el comandante del Palmach («la fuerza de choque del Haganah»), dijo que había judíos que hablan con los árabes de las aldeas vecinas y les dicen que hay una gran fuerza judía en Galilea con la intención de quemar todas las aldeas árabes de la región del lago Hula. Les dijeron a los árabes que se fueran mientras todavía tenían tiempo, y, según Allon, hicieron exactamente eso. [22]

En el ejemplo más dramático, en el área de Ramle-Lod, las tropas israelíes buscando proteger sus flancos y aliviar la presión sobre la sitiada Jerusalén, obligaron a una parte de la población árabe a ir hasta un área a unas cuantas millas de distancia que estaba ocupada por la Legión Árabe. «Las dos ciudades han servido como bases a unidades irregulares de los  árabes, que habían atacado frecuentemente los convoyes judíos y los asentamientos vecinos, impidiendo efectivamente el tránsito judío por la carretera principal que conduce a Jerusalén. [23]

Como resultó claro a partir de las descripciones de lo que ocurrió en las ciudades de mayores poblaciones árabes, estos casos fueron claramente las excepciones, y representaron tan sólo una pequeña fracción de los refugiados palestinos.

MITO

«La invasión árabe tuvo poco impacto en los árabes palestinos».

REALIDAD

Una vez que la invasión comenzó en mayo de 1948, la mayoría de los árabes que que quedaban en Palestina se fueron para los países vecinos. Sorprendentemente, en lugar de actuar como una «quita columna» estratégicamente valiosa que combatiría a los judíos desde dentro del país, los palestinos optaron por huir a la seguridad de los otros Estados árabes, confiados aún de que podrían volver. Un importante nacionalista palestino del momento, Musa Alami, reveló la actitud de los árabes que huían:

Los árabes de Palestina dejaron sus hogares, se dispersaron y lo perdieron todo. Pero allí les quedaba una sólida esperanza: los ejércitos árabes estaba a punto de entrar en Palestina para salvar el pasís y regresar las cosas a su curso normal, castigar al agresor, arrojar al opresivo sionismo con sus sueños y peligros al mar. El 14 de mayo de 1948, multitudes de árabes  llenaron los caminos que conducen a las fronteras de Palestina, recibiendo entusiastas a los ejércitos que avanzaban. Pasaron días y semanas, suficientes para cumplir la sagrada misión, pero los ejércitos árabes no salvaron el país. Ellos no hicieron nada sino dejar que se les escurriera de las manos Acre, Safand, Lydda, Ramleh, Nazaret, la mayor parte del sur y el resto del norte. Luego la esperanza huyo también. [24]

Según el conflicto se extendía a áreas que previamente habían estado tranquilas, los árabes comenzaron a ver la posibilidad de la derrota. Cuando la posibilidad se convirtió en realidad, la fuga de los árabes aumentó —más de 300.000 salieron después del 15 de mayo— quedándose aproximadamente 160.000 árabes en el Estado de Israel. [25]

Aunque la mayoría de los árabes había salido para noviembre de 1948, hubo aún los que escogieron irse aun después de que cesaron las hostilidades. Un caso interesante fue la evacuación de 3.000 árabes de Faluja, una aldea situada entre Tel Aviv y Beerseba:

Los observadores creen que con una asesoría adecuada, luego del armisticio israelí-egipcio, la población árabe podría haberse quedado con una situación ventajosa. Dicen que el gobierno israelí les había dado garantías de seguridad personal y de propiedad. Sin embargo, ni Egipto , ni Transjordania ni siquiera la Comisión de Naciones Unidas para la Conciliación de Palestina les aconsejó a los árabes de Faluja en un sentido o en el otro. [26]

MITO

«Los líderes árabes nunca alentaron a los palestinos a huir»

REALIDAD

Existen múltiples pruebas que demuestran que los palestinos  fueron alentados a dejar sus hogares para darle cabida a la invasión de los ejércitos árabes.

The Economist, frecuente crítico de los sionistas, reportaba el 2 de octubre de 1948: de los 62.000 árabes que antes vivían en Haifa no quedan más de 5.000 o 6.000. Varios factores influyeron en su decisión de buscar seguridad en la fuga. Muy poca duda cabe de que los factores más poderosos fueron los anuncios que hizo por radio el Supremo Ejecutivo Árabe, instando a los árabes a irse… Se insinuaba claramente que a que los árabes que permanecieran en Haifa y aceptaran la protección de los judíos serían considerados como traidores».

El informe de Time de la batalla de Haifa (3 de mayo de 1948) fue similar: «la evacuación masiva, provocada en parte por el miedo, enparte por órdenes de los líderes árabes, dejo al barrio árabe de Haifa convertido en una ciudad fantasma…Con la retirada de los trabajadores árabes sus líderes esperaban paralizar a Haifa».

Benny Morris, el historiador que documentó ocasiones en que los palestinos fueron expulsados, también descubrió que los líderes árabes alentaban a sus hermanos a irse. El Comité Nacional Árabe de Jerusalén, siguiendo las instrucciones del Supremo Comité Árabe del 8 de marzo de 1948, ordenó a las mujeres, niños y ancianos de varias partes de Jerusalén a abandonar sus casas: «Cualquier oposición a esta orden…es un obstáculo a la guerra santa…y obstaculizará las operaciones de los combatientes en esos distritos». [27]

Morris también dijo que a principios de mayo unidades de la Legión Árabe habían ordenado la evacuación de todas las mujeres y niños del pueblo de Beisán. también se informó que el Ejército Árabe de Liberación que ha ordenado la evacuación de otra aldea al sur de Haifa. La salida de las mujeres y los niños, dice Morris «tendía a socavar la moral de los hombres que se quedaron detrás para  guardar los hogares y los campos, contribuyendo en último término a la evacuación final  de las aldeas. Tal evacuación en dos partes —mujeres y niños primero, y los hombres semanas después— ocurrió en Qumiya en el Valle de Jezreel, entre los beduinos de Auama en la Bahía de Haifa y en varios otros lugares».

¿Quién dio tales órdenes? Líderes como el primer ministro iraquí Nuri Said, que declaró: «aplastaremos al país con nuestros cañones y barreremos todos los sitios en que los judíos busquen refugio. Los árabes deben llevar a sus mujeres y sus hijos a áreas seguras hasta que el combate haya terminado». [28]

El secretario de la Oficina de la Liga Árabe en Londres, Edward Atiyah, escribió en su libro, The Arabs: Este éxodo al por mayor se debió en parte ala creencia de los árabes, alentada por la jactanciosa y poco realista prensa árabe y las irresponsables declaraciones de algunos líderes árabes de que podía ser sólo un asunto de semanas antes de que los judíos fueran derrotados por los ejércitos de los estados árabes y los árabes palestinos pudieran reingresar y retomar posesión de su país». [29]

«El problema [de los refugiados] fue una consecuencia directa de la guerra que los palestinos —y…los estados árabes circundantes— habían lanzado».

Benny Morris, historiador israelí [30]

 

En sus memorias, Haled Al Azm, el primer ministro sirio de 1948-49, también reconoció el papel de los árabes en persuadir a los refugiados a irse:

Desde 1948 hemos estado exigiendo el regreso de los refugiados a sus hogares. Pero nosotros mismos fuimos los primeros en alentarlos a irse. Sólo unos pocos meses mediaron entre nuestro llamado a ellos a irse y nuestro petición a las Naciones Unidad de que resolviera su regreso. [31]

«Los refugiados confiaban en que su ausencia no duraría mucho, y que estarían de vuelta dentro de una o dos semanas», declaró monseñor Geoge Hakim, un obispo ortodoxo griego de Galilea, al periódico de Beirut Sada al-Janub  (el 16 de agosto de 1948). «Sus líderes le habían prometido que los ejércitos árabes aplastarían a las «bandas sionistas» muy rápidamente y ue no había ninguna necesidad de asustarse o temer un largo exilio».

El 3 de abril de 1949, la Near East Broadcasting Station (de Chipre) dijo: «no debe olvidarse que el Supremo Comité Árabe alentó la fuga de los refugiados de sus hogares en Jaffa, Haifa y Jerusalén». [32]

«Los estados árabes alentaron a los árabes de Palestina a irse de sus casas temporalmente a fin de no estorbar a los ejércitos invasores árabes», según el periódico jordano Filastin  (19 de febrero de 1949).

Un refugiado a quien citaban en el periódico jordano Ad Difaa (6 de septiembre de 1954) decía: «el gobierno árabe nos dijo: salgan para que nosotros podamos entrar. De manera que salimos, pero ellos no lograron entrar».

«El secretario general de la Liga Árabe, Azzam Pashá, le  aseguró a los pueblos árabes que la ocupación´ de Palestina y Tel Aviv será tan sencilla como un desfile militar», dijo Habib Issa en el periódico libanés de Nueva York Al Hoda (8 de junio de 1951). «Él señaló que ellos ya estaban en las fronteras y que todos los millones que los judíos habían gastado en tierras y en desarrollo económico serían un fácil botín, porque sería tan sencillo como arrojar a los judíos al Mediterráneo… A los árabes de Palestina se les dio el fraterno consejo de dejar su tierra, sus hogares y sus propiedades y establecerse temporalmente en los vecinos estados fraternos,  no fuera que las armas de los ejércitos árabes invasores los arrasarán».

El temor de los árabes fue naturalmente exacerbado por relatos fabricados de atrocidades judías que siguieron al ataque de Deir Yassín. La población nativa carecía de líderes que pudieran calmarlos; sus portavoces, tales como el Supremo Comité Árabe, operaban desde la seguridad de los estados vecinos y e hicieron más para levantar sus temores que para aplacarlos. Los líderes militares locales servían de poco o de ningún consuelo. En un momento, el comandante de las tropas árabes en Safed se fue a Damasco. Al día siguiente, sus tropas se retiraron del pueblo. Cuando los residentes se dieron cuenta de que se encontraban indefensos, huyeron en estado de pánico. [33]

Según el Dr. Walid al-Qamhawi, ex miembro del Comité Ejecutivo de la OLP, «fue un miedo colectivo, una desintegración moral y un caos en todos los terrenos lo que llevó al exilio a los árabes de Tiberias, Haifa y docenas de pueblos y aldeas». [34]

Según el pánico se extendía por Palestina, el goteo original de los refugiados se convirtió en una inundación, ascendiendo a más de 200.000 en el momento en que el gobierno provisional declaró la independencia del Estado de Israel.

Incluso el rey Abdula de Jordania, en sus memorias, culpaba a los líderes palestinos del problema de los refugiados:

La tragedia de los palestinos fue que la mayoría de sus líderes se paralizaron con falsas e infundadas promesas de que no estaban solos; que 80 millones de árabes y 400 millones de musulmanes instantánea y milagrosamente acudirían a su rescate. [35]

«Los ejércitos árabes entraron en Palestina para proteger a los palestinos de la tiranía sionista, pero, en lugar de hacer esto, los abandonaron, obligándolos a emigrar y a dejar su patria, y arrojándolos en prisiones semejantes a los guetos en que los judíos acostumbraban a vivir».

— Mahmud Abbas(«Abu Mazen») portavoz de la OLP [36]

 

MITO

«Los árabes palestinos tuvieron que huir para evitar ser masacrados como lo fueron los pacíficos habitantes de Deir Yasín».

REALIDAD

Las Naciones Unidas resolvieron que Jerusalén sería una ciudad internacional separada de los estados árabes y judío demarcados en la resolución en que se dividía el país. Los 150.000 habitantes judíos estaban bajo constante presión militar; los 2.500 judíos que vivían en la Ciudad Vieja eran víctimas de un bloqueo árabe que duró cinco meses antes deque fueran obligados a rendirse el 29 de mayo de 1948. Antes de la rendición, y durante el asedio de Jerusalén, convoyes judíos intentaron llegar a la ciudad para aliviar la escasez de alimentos que, para abril se había tornado crítica.

Entre tanto, las fuerzas árabes, que se habían dedicado a esporádicas y desorganizadas emboscadas desde diciembre de 1947, comenzaron a hacer un intento organizado de interrumpir la carretera que conecta Tel Aviv con Jerusalén —la única ruta de suministros de la ciudad. Los árabes controlaban varios puntos estratégicos,que dominaban la autopista y les permitía hacer fuego sobre los convoyes que intentaban llegar a la asediada ciudad con suministros. Deir Yassín estaba situada en una colina, a unos 2.600 pies de altura, que dominaba una amplia visión de la vecindad y estaba localizada a menos de una milla de los suburbios de Jerusalén. Su población era de 750 habitantes. [37]

El 6 de abril, se lanzó la Operación Nachshón para abrir la carretera a Jerusalén. La aldea de Deir Yassín se incluyó en la lista de aldeas árabes que serían ocupadas como parte de la operación.

El Irgún decidió atacar Die Yassín el 9 de abril, mientras el Haganah estaba librando aún la batalla por Kastel. Ésta fue el primer ataque importante de Irgún contra los árabes. Anteriormente, el Irgún y Lehí habían concentrado sus ataques contra los británicos.

Según el líder del Irgún Menajem Begin, el asalto fue llevado a cabo por 100 miembros de esa organización; otros autores dicen que ascendió a 132 hombres de ambos grupos. Begin contaba que un pequeño camión abierto  arreglado con un altoparlante fue conducido hasta la entrada de la aldea antes del ataque y le avisó a las civiles que evacuaran el área, lo cual muchos hicieron. [38] La mayoría de los escritores dice que la advertencia nunca llegó a hacerse porque el camión con los altavoces rodó por una zanja antes deque pudiera transmitir la advertencia. [39] Uno de los combatientes dijo que la zanja estaba llena y que el camión siguió rondando hasta la aldea. «Uno de nosotros hizo un llamado por el altavoz en árabe,diciéndoles a los habitantes que depusieran sus armas y huyeran. No sé si ellos lo oyeron, y sé que esa petición no llegó a tener ningún efecto». [40]

Contrario a las historias revisionistas que dicen que el pueblo estaba lleno de pacíficos inocentes, los vecinos y las tropas extranjeras abrieron fueron contra los atacantes. Uno de los combatientes describió su experiencia:

Mi unidad asaltó y pasó la primera hilera de casas. Yo estuve entre los primeros en entrar a la aldea. Había unos cuantos tipos conmigo, cada uno alentando a los otros a avanzar. En lo alto de la calle vi a un hombre con ropa de caqui que corría de lante de mí. Pensé que era uno de los nuestros. Corrí tras él y le dijo, «avance hasta esa casa». De repente se volvió, me apuntó con su fusil y disparó. Eran un soldado iraquí. Fui alcanzado en el pie. [41]

La batalla fue feroz y duró varias horas. El Irgún sufrió 41 bajas, entre ellas 4 muertos.

Sorpresivamente, después de la «masacre», el Irgún acompañó a un representante de la Cruz Roja a través del pueblo y celebró una conferencia de prensa. La subsecuente descripción que hizo el New York Times de la batalla fue esencialmente la misma de Begin. El Times  dijo que más de 200 árabes resultaron muertos, 40 capturados y 70 mujeres y ni˜niños liberados. Ni un atisbo de masacre aparecía en el informe.

«Paradójicamente, los judíos dicen que unos 250 de los 400 habitantes de la aldea [resultaron muertos], mientras los árabes sobrevivientes dicen que sólo fueron 110 de 1.000» [42] . Un estudio de la Universidad de Bir Zeit, basado en discusiones con cada familia de la aldea, llegó ala cifra de 107 árabes civiles muertos y 12 heridos, además de 13 «combatientes», prueba que el número de muertos fue más pequeño de lo que se decía y que la aldea sí tenía tropas basadas allí. [43] otras fuentes árabes han sugerido subsecuentemente que el número puede haber sido incluso más bajo. [44]

En realidad, los atacantes dejaron abierto un corredor de escape desde la aldea y más de 200 residentes salieron ilesos. Por ejemplo, a las 9:30 A.M. , unas cinco horas después de comenzado el combate, la Lehí evacuó a 40 ancianos, mujeres y niños en camiones y los llevó a una base en Sheikh Bader. Más tarde, los árabes fueron llevados a Jerusalén oriental. Viendo a los árabes en manos delos judíos también ayudó a levantar la moral del pueblo de Jerusalén que estaban desalentados  de los reveses en la lucha hasta ese momento. [45] Otra fuente dice que 70 mujeres y niños fueran sacados y entregados a los británicos. [46] Si la intención hubiera sido masacrar a los habitantes, nadie habría sido evacuado.

Después que el resto de los árabes fingió que se rendían y luego le abrió fuego a las tropas judías, algunos judíos mataron solados y civiles árabes indiscriminadamente. Ninguna de las fuentes especifica cuántas mujeres y niños murieron (el informe del Times dice que aproximadamente la mitad de las víctimas; su cifra de bajas original provenía de la fuente del Irgún), pero hubo algunos entre las bajas.

Al menos algunas de las mujeres que resultaron muertas se convirtieron en blancos  debido a los hombres que intentaron disfrazarse de mujeres. El comandante del Irgún reportó, por ejemplo que los atacantes «encontraron hombres vestidos de mujeres y por tanto comenzaron a dispararles a las mujeres que no se apresuraron a bajar al lugar designado para reunir a los prisioneros. [47] Otro miembro del Haganah contaba la historia que escuchó a un grupo de árabes de Deir Yassín que dijeron «los judíos encontraron que algunos guerreros árabes se habían disfrazado de mujeres. Los judíos registraban a las mujeres también. Uno de los que estaban registrando se dio cuenta de que había sido descubierto, sacó una pistola y le disparó a un comandante judío. Sus amigos se enfurecieron, dispararon en todas direcciones y mataron a los árabes en el área». [48]

Contrario a lo que alegaban los propagandistas árabes en ese tiempo y algunos desde entonces, nunca se han presentado pruebas de que ninguna mujer fuera violada. Por el contrario, cada aldeano entrevistado ha negado esas alegaciones. Al igual que muchas de las denuncias, ésto era un deliberado ardid propagandístico, pero que les trajo [a los árabes] resultados negativos. Hazam Nusseibi, que trabajaba para el Palestine Broadcasting Service en 1948, reconoció que Hussein Khalidi, un líder árabe palestino, le dijo que fabricara las supuestas atrocidades. Abu Mahmud, un residente de Deir Yassín en 1948 le dijo a Khalidi «no hubo ninguna violación», pero Khalidi replicó, «tenemos que decir esto, para que los ejércitos árabes vengan a liberar a Palestina de los judíos». Nusseibi le dijo a la BBC 50 años después. «Éste fue nuestro mayor error. No nos dimos cuenta cómo reaccionaría nuestro pueblo. Tan pronto como oyeron que las mujeres habían sido violadas en Deir Yassín, los palestinos huyeron aterrorizados. [49]

La Agencia Judía, al saber del ataque, expresó inmediatamente su «horror y repulsa». También envió una carta expresándole la conmoción y desaprobación de la agencia al rey Abdula de Transjordania.

El Supremo Comité ´Arabe esperaba que informes exagerados acerca de una «masacre en Deir Yassín induciría a la población de los países árabes a presionar a sus gobiernos a intervenir en Palestina. En lugar de eso, el impacto inmediato fue estimular un nuevo éxodo palestino.

Sólo cuatro días después que se publicaran los informes de Deir Yassín, una fuerza árabe emboscó a un convoy judío en el camino al hospital Hadassah, y mató a 77 judíos, incluidos médicos, enfermeras, pacientes y el director del hospital. Otras 23 personas resultaron lesionadas. Esta masacre atrajo poca atención y nunca es mencionada por que siempre están prestos a sacar a colación a Deir Yassín. Además, pese a ataques como éste contra la comunidad judía de Palestina, en el cual más de 500 judíos resultaron muertos sóloen los primeros cuatro meses que siguieron a la decisión sobre la partición, los judíos no huyeron.

Los palestinos sabían, pese a su retórica de lo contrario, que los judíos no intentaban aniquilarlos; de otro modo, no les habrían permitido evacuar Tiberias, Hifa o ninguno de los otros pueblos tomados por los judíos. Además, las palestinos podían encontrar santuario en los estados vecinos. Los judíos, sin embargo, no tenían ningún lugar adonde correr de haberlo querido. Estaban decididos a luchar hasta la muerte por su país. Eso llegó a ser una convicción para muchos,  porque los árabes estaban interesados en aniquilar a los judíos, tal como el Secretario General de la Liga árabe Azzam Pashá lo puso en claro en una entrevista con la BBC la víspera de la guerra (15 de mayo de 1948): «Los árabes intentamos llevar a cabo una guerra de exterminio y de notables masacres de la cual se hablará como de las masacres de los mongoles y los cruzados».

Las referencias a Deir Yassín han seguido siendo un elemento fundamental de la propaganda antiisraelí durante décadas porque el incidente fue único.

MITO

«Israel rehusó permitir que los palestinos regresaran a sus hogares para que los judíos pudieran robarles sus propiedades».

REALIDAD

Israel no podía simplemente dejar que todos los palestinos regresaran, pero invariablemente buscó una solución al problema de los refugiados. La posición de Israel fue claramente expresada por David Ben-Gurión (1 de agosto de 1948):

Cuando los estados árabes estén dispuesto a concluir un tratado de paz con Israel a esta cuestión se le buscará una solución constructiva como parte del acuerdo general, y con la debida consideración a nuestras contrademandas respecto a la destrucción de vida y propiedades judías, el interés a largo plazo de las poblaciones judías y árabes, la estabilidad del Estado de Israel y la durabilidad de las bases de la paz entre él y sus vecinos, la posición real y el destino de las comunidades judías en los países árabes, las responsabilidades de los gobiernos árabes por su guerra de agresión y sus obligaciones en la reparación, todo ello será pertinente en la interrogante de si, en qué medida y bajo qué condiciones, a los antiguos residentes árabes del territorio de Israel debe permitírseles volver. [50]

El gobierno israelí no fue indiferente a la situación de los refugiados, y se aprobó una ordenanza creando un Custodio de la Propiedad Abandonada «para evitar la ocupación ilícita de casas vacías y de locales comerciales, para administrar las propiedades sin dueño, y también para garantizar las labores de los campos abandonados y salvar las cosechas…». [51]

El peligro implícito de la repatriación no le impidió a Israel permitir el regreso de algunos refugiados y ofrecerse a recibir un número substancial de ellos como condición para la firma de un tratado de paz. En 1949, Israel ofreció permitir el regreso de las familias que se habían separado durante la guerra, descongelar las cuentas de los refugiados en los bancos israelíes (descongeladas finalmente en 1953), pagar compensación por las tierras abandonadas y repatriar a 100.000 refugiados. [52]

Los árabes rechazaron todos los arreglos con Israel. No estaban dispuestos a tomar ninguna medida que pudiera interpretarse como un reconocimiento de Israel. Pusieron la repatriación como una condición previa para las negociaciones, algo que Israel rechazó. El resultado fue el confinamiento de los refugiados en los campamentos.

Pese a la posición tomada por los estados árabes, Israel sí descongeló las cuentas bancarias de los refugiados árabes, que ascendían a más de $10 millones, pagó miles de compensaciones  en efectivo y concedió centenares de hectáreas como posesiones alternativas.

MITO

«Las resoluciones de NU exigían que Israel repatriara a todos los refugiados palestinos».

REALIDAD

Las Naciones Unidas abordaron el problema de los refugiados y adoptaron la resolución 194 el 11 de diciembre de 1948, que les pedía a los estados árabes y a Israel que resolvieran todos los asuntos de importancia a través de negociaciones ya directamente, o con la ayuda de la Comisión para la Conciliación de Palestina establecida por esta resolución. Además, el punto 11 resuelve:

que a los refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivan en paz  con sus vecinos debería permitírseles que así lo hagan a la mayor brevedad posible, y que debe pagárseles compensación por propiedades a los que decidan no regresar y por pérdida de propiedad o daño a la misma, [compensación] que conforme a los principios del derecho internacional o en equidad debe ser hecho buena por los gobiernos o autoridades responsables. Instruye a la Comisión de Conciliación a facilitar la repatriación, reasentamiento y rehabilitación económica y social de los refugiados y los pagos por compensación (énfasis añadido).

Las palabras que hemos enfatizado demuestran que las NU reconocieron que no podía esperarse que Israel repatriara a una población hostil que pudiera poner en peligro su seguridad. La solución al problema, como todos los anteriores problemas de refugiados, exigiría al menos que algunos palestinos fuesen reasentados en territorios árabes. Además, la resolución emplea la expresión «debería permitírseles» en lugar de «se les ha de permitir», que, en términos legales, no es un lenguaje obligatorio.

La resolución responde a la mayoría de las preocupaciones de Israel tocante a los refugiados, a quienes considera como una quinta columna potencial si se les permitiera regresar incondicionalmente. Los israelíes consideraron el problema del asentamiento de los refugiados un aparte negociable de un acuerdo de paz general. Como el presidente Cham Weizmann lo explicara: «Estamos ansiosos de ayudar a tal reasentamiento siempre que se establezca una auténtica paz y los estados árabes hagan su parte del trabajo. La solución del problema árabe sólo puede lograrse a través de un programa de desarrollo que abarque todo el Oriente Medio, hacia el cual las Naciones Unidas, los estados árabes e Israel harán sus respectivas contribuciones» [53]

En ese tiempo los israelíes no esperaban que los refugiados fuesen un gran problema; creían que los estados árabes reasentarían a la mayoría y que con los restantes podría llegarse a algún acuerdo en el contexto de una arreglo general. Sin embargo, los árabes no estaban más dispuesto a un arreglo en 1949 de lo que habían estado en 1947. De hecho, rechazaron unánimemente la resolución de NU.

Las discusiones de NU sobre los refugiados habían comenzado en el verano de 1948, antes de que Israel hubiera concluido su victoria militar; en consecuencia, los árabes aún creían que podían ganar la guerra y dejar que los refugiados regresaran triunfantes. La posición de los árabes  la dejó explícita Emilie Ghoury, Secretario del Supremo Comité Árabe:

Es inconcebible que los refugiados deban ser devueltos a sus hogares mientras aún están ocupados por los judíos, ya que estos últimos los tomarían como rehenes y los maltratarían. La propuesta misma es una evasión de responsabilidad de parte de los responsables. Servirá como un primer paso hacia el reconocimiento árabe del Estado de Israel y de la partición». [54]

Los árabes exigieron que las Naciones Unidas afirmaran el «derecho» de los palestinos a regresar a sus hogares, y no estuvieron dispuestos a aceptar nada menos hasta después de que su derrota resultaba obvia. Los árabes luego reinterpretaron la resolución 194 como  si les otorgara a los refugiados el derecho absoluto a la repatriación y han demandado desde entonces que Israel acepte esta interpretación. Independientemente de la interpretación, la 194, al igual que otras resoluciones de la Asamblea General, no es legalmente obligatoria.

«La demanda palestina del “derecho a volver” es completamente irreal y tendría que resolverse por medio de compensación económica y reasentamientos en los países árabes».

— Presidente Hosni Mubarak [55]

 

MITO

«Israel bloqueó las negociaciones de la Comisión para la Conciliación de Palestina».

REALIDAD

A principios de 1949, la Comisión para la Conciliación de Palestina (CCP) abrió negociaciones en Lausana. Los árabes insistieron en que Israel cediera el territorio ganado en la contienda de 1948 y que aceptaran la repatriación. Los israelíes le dijeron a la comisión que la solución del problema de los refugiados dependía de la conclusión de la paz.

Israel sí hizo una oferta de repatriación substancial durante estas negociaciones. El gobierno dijo que aceptaría 100.000 refugiados en un arreglo general del problema, Israel esperaba que cada estado árabe contrajera un compromiso semejante. Esta oferta fue rechazada.

El 1 de abril de 1950, la Liga Árabe adoptó una resolución prohibiéndoles a sus miembros que negociaran con Israel.

La CCP hizo otro esfuerzo por reunir a las partes en 1951, pero finalmente se dio por vencida e informó:

Los gobiernos árabes… no están preparados para acatar plenamente el párrafo 5 de dicha resolución, que pide el arreglo final de todas las cuestiones importantes entre ellos e Israel. Los gobiernos árabes en sus contactos con la Comisión no han mostrado ninguna disposición de llegar a tal arreglo de paz con el gobierno de Israel. [56]

MITO

«Los palestinos que querrían regresan a sus hogares no representaban ningún peligro para la seguridad de Israel».

REALIDAD

Cuando se hicieron planes para instaurar un estado a principios de 1948, los líderes judíos de Palestina esperaba que la nueva nación incluyera una significativa población árabe. Desde la perspectiva israelí, a los refugiados se les había dado la oportunidad de quedarse en sus casas y entrar a formar parte del nuevo Estado. Aproximadamente 160.000 árabes eligieron hacerlo. Repatriar a los que habían huído sería, en las palabras del ministro de relaciones exteriores Moshé Sharett, un «disparate suicida». [57]

En el mundo árabe, los refugiados eran vistos como una quinta columna potencial dentro de Israel. Como lo ponía un periódico libanés:

El regreso de los refugiados crearía una gran mayoría árabe que podría servir como el medio más efectivo de revivir el carácter árabe de Palestina, al tiempo de formar una poderosa quinta columna para el día de la venganza y el arreglo de cuentas». [58]

Los árabes creían que el regreso de los refugiados garantizaría virtualmente la destrucción de Israel, un sentimiento expresado por el ministro de relaciones exteriores egipcio Muhammad Salh al-Din:

Es bien conocido y entendido que los árabes, al exigir el regreso de los refugiados a palestina, quieren decir su regreso como dueños de la tierra patria y no como esclavos. [Dicho] con gran claridad, ellos significan la liquidación del Estado de Israel. [59]

El problema de los refugiados se mantuvo sin cambios después de la guerra de Suez. De hecho, hasta la retórica seguía siendo la misma. En 1957, la Conferencia de Refugiados celebrada en Homs, Siria, aprobó una resolución que decía:

Cualquier discusión destinada a una solución del problema palestino que no se base en asegurar el derecho de los refugiados a aniquilar a Israel será considerada como una profanación del pueblo árabe y un acto de traición. [60]

Puede trazarse un paralelo con la época de la revolución norteamericana, durante la cual muchos colonos que eran leales a Inglaterra huyeron al Canadá. Los británicos querían que la recién creada república les permitiera a los leales regresar a reclamar sus propiedades. Benjamin Franklin rechazó esta sugerencia en una carta a Richard Oswald, el negociador británico, fechada el 26 de noviembre de 1782:

Sus ministros exigen que deberíamos recibir de nuevo en nuestro seno a los a que han sido nuestros más acerbos enemigos y restaurar las propiedades a quienes han destruido las nuestras; ¡y esto mientras las heridas que nos han hecho están aún sangrantes! [61]

MITO

«Los refugiados palestinos fueron ignorados por un mundo indiferente».

REALIDAD

La Asamblea General aprobó subsecuentemente, el 19 de noviembre de 1948, establecer el Socorro de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNPRR por su sigla en inglés) para distribuirles ayuda a los refugiados. La UNRPR fue reemplazada por la Agencia de Socorro y Obras de las Naciones Unidas (UNWEA por su sigla en inglés) el 8 de diciembre de 1949, y se le asignó un presupuesto de $50 millones.

La UNWRA fue concebida para continuar el programa de socorro iniciado por la UNRPR, substituyendo la ayuda directa por las obras públicas y promoviendo el desarrollo económico. Los proponentes del plan imaginaban que la ayuda directa sería casi completamente reemplazada por las obras públicas, y que la asistencia restante sería provista por los gobiernos árabes.

Sin embargo, la UNRWA tenía pocas probabilidades  de éxito, porque buscaba resolver un problema político valiéndose de un enfoque económico. A mediados de los años 50, se hizo obvio que ni los refugiados ni los estados estaban preparados para cooperar  en los proyectos de desarrollo a gran escala previstos originalmente por la Agencia como un medio de aliviar la situación de los palestinos. Los gobiernos árabes y los refugiados mismos se mostraron renuentes a contribuir con cualquier plan que pudiera interpretarse como como un auspicio a los reasentamientos. Prefirieron aferrarse a su interpretación de la resolución 194, que creían que terminaría por dar lugar a la repatriación.

Refugiados palestinos inscritos por la UNRWA [62]

Campo de
operaciones
Campamentos
oficiales
Refugiados
inscritos
Refugiados inscritos
en campamentos
Jordan 10 1,639,718 287,951
Lebanon 12 382,973 214,728
Syria 10 391,651 109,466
West Bank 19 607,770 163,139
Gaza Strip 8 852,626 460,031
Agency total 59 3,874,738 1,235,315

 

MITO

«Los estados árabes han provisto la mayoría de los fondos para ayudar a los refugiados palestinos».

REALIDAD

En tanto los refugiados judíos provenientes de los países árabes no recibieron ninguna ayuda internacional, los palestinos recibieron millones de dólares a través de la UNRWA. Inicialmente, Estados Unidos contribuyó con $25 millones e Israel casi con $3 millones. El total de los fondos prometidos por los árabes ascendieron aproximadamente a $600.000. Durante los primeros 20 años, Estados Unidos proporcionó más de dos tercios de los fondos, mientras los estados árabes siguieron contribuyendo con una mínima fracción. Israel donó más fondos a la UNRWA que la mayoría de los estados árabes. Los sauditas no igualaron la contribución de Israel hasta 1973; Kuwait y Libia, hasta 1980. En época tan reciente como 1994, Israel dio más a la UNRWA que todos los país ´árabes con excepción de Arabia Saudita, Kuwait y Marruecos.

Estados Unidos sigue siendo con mucho el mayor contribuyente de la organización, a la que donó cerca de $90 millones en el 2000, aproximadamente el 31 por ciento de los $293 millones que recibe la organización. Entre tanto, pese a todo el apoyo retórico para los palestinos, los estados árabes contribuyeron sólo con el 2 por ciento del presupuesto de la UNRWA. Israel y la mayoría de los otros países miembros hicieron sus contribuciones en especie más bien que en efectivo e Israel ha reducido drásticamente la asistencia desde que transfiriera la responsabilidad de los territorios a la Autoridad Palestina. [63]

MITO

«Los estados árabes siempre han recibido a los palestinos y han hecho lo más que han podido para relocalizarlos».

REALIDAD

Jordania fue el único país árabe que recibió a los palestinos y les otorgó ciudadanía (hasta el día de hoy Jordania es el único país árabe donde los palestinos como grupo pueden llegar a convertirse en ciudadanos). El rey Abdula consideraba que los árabes palestinos y los jordanos eran un solo pueblo. Para 1950, él anexó la Cisjordania y prohibió del término Palestina en documentos oficiales. [64]

Aunque las cifras demográficas indican que existía un amplio margen para un asentamiento en Siria, Damasco rehusó considerar el aceptar a ningún refugiado, excepto lo que podrían rehusar la repatriación. Siria también declinó reasentar a 85.000 refugiados en 1952-54, aunque le habían ofrecido fondos internacionales para pagar por el proyecto. también se esperaba que Irak aceptara un gran número de refugiados, pero resultó reacio a hacerlo. El Líbano insistió en que no tenía lugar para los palestinos. En 1950, las NU intentaron reasentar 150.000 refugiados de Gaza en Libia, pero fueron rechazados por Egipto.

Después de la guerra de 1948, Egipto controlaba la Franja de Gaza y los habitantes (más de 200.000) que la poblaban, pero rehusó dejar palestinos en Egipto o permitirles pasar hacia alguna otra parte. El manejo de los palestinos en Gaza fue tan malo que los árabes sauditas compararon al régimen de Nasser en Gaza con el de Hitler en la Europa ocupada de la segunda guerra mundial. [65]

En 1952, la UNRWA estableció un fondo de $200 millones para proporcionarles hogares y empleos a los refugiados, pero se mantuvo intacto.

«Los estados árabes no quieren resolver el problema de los refugiados. Quieren mantenerlo como una llaga abierta, como una afrenta a las Naciones Unidas y como un arma contra Israel. A los líderes árabes les importa un bledo si los refugiados viven o mueren».

— Ralph Garroway, ex director de la UNRWA, en agosto de 1958 [66]

 

Poco ha cambiado en los años subsiguientes. Los gobiernos árabes con frecuencia han ofrecido empleos, casas, tierras y otros beneficios a árabes y a no árabes, salvo a  los palestinos. Por ejemplo, Arabia Saudita decidió no usar refugiados palestinos desempleados para aliviar su escasez de mano de obra a fines de la década del 70 y a principios de los 80. En cambio, miles de surcoreanos y de otros asiáticos fueron reclutados para llenar esos empleos.

La situación se hizo aún peor a raíz de la guerra del Golfo. Kuwait, que empleaba gran número de palestinos pero les negaba la ciudadanía, expulsó a más de 300.000 de ellos. «Si las personas constituyen una amenaza a la seguridad, como país soberano tenemos el derecho de excluir a cualquiera que no queramos», dijo Saud Nasir Al-Sabah, el embajador kuwaití en Estados Unidos. [67]

En la actualidad, los refugiados palestinos en el Líbano no tiene derechos sociales ni civiles, y un acceso muy limitado a las instalaciones sanitarias o educativas. La mayoría depende enteramente de la UNRWA como el único proveedor de servicios de educación, salud y bienestar social. Considerados extranjeros, los refugiados palestinos tienen prohibido por ley trabajar en más de 70 oficios y profesiones. [68]

Los refugiados palestinos atribuían a las NU el alivio de sus situación; sin embargo muchos palestinos no se sentían contentos con el tratamiento que recibían de sus hermanos árabes. Algunos , como el líder nacionalista palestino Musa Alami se manisfestaban incrédulos: «es vergonzoso que los gobiernos árabes les impidan a los refugiados árabes trabajar en sus países y les cierren las puertas en sus narices y los internen en campamentos». [69] La mayoría de los refugiados, sin embargo, centra su descontento en «los sionistas», a quienes culpan de su situación más que a los derrotados ejércitos árabes.

Campamentos de refugiados de la UNRWA

             (en el año 2000)

MITO

«Millones de palestinos están reducidos a sórdidos campamentos de refugiados».

REALIDAD

A mediados del 2001, el número de refugiados palestinos en las nóminas de la UNRWA había ascendido a 3,9 millones, cinco o seis veces el número que dejó Palestina en 1948. Un tercio de los refugiados palestinos inscritos, alrededor de 1,2 millones, viven en 59 campamentos de refugiados reconocidos en Jordania, Líbano, Siria, Cisjordania y la Franja de Gaza. Los otros dos tercios de los refugiados inscritos viven las ciudades y pueblos (o en sus alrededores) de los países que los han recibido, y en Cisjordania y la Franja de Gaza, con frecuencia en las inmediaciones de los campamentos oficiales. [70]

MITO

«Israel obligó a los refugiados palestinos a permanecer en los campamentos de la Franja de Gaza».

REALIDAD

Durante los años que Israel controlaba la Franja de Gaza, hizo un esfuerzo constante para lograr albergar a los palestinos en casas permanentes. Los palestinos se opusieron a la idea porque los frustrados y amargados habitantes de los campamentos proporcionaban la mano de obra a las diversas facciones terroristas. Además, los estados árabes periódicamente presionaban por la adopción de resoluciones en NU que exigían que Israel desistiera de sacar a los refugiados palestinos de los campamentos de Gaza y Cisjordania. Preferían mantener a los palestinos allí como símbolos de la «opresión» israelí.

Ahora los campamentos están en manos de la Autoridad Palestina (ATP), pero se ha hecho poco para mejorar a la multitud de palestinos que viven en ellos. La periodista Nety Gross visitó Gaza y le preguntó a un funcionario por qué no se han desmantelado los campamentos. Le dijeron que la Autoridad Palestina ha tomado la «decisión política» de no hacer nada por más de 400.00 palestinos que viven en los campamentos hasta que tengan lugar las conversaciones con Israel sobre el status definitivo. [71] Hasta la fecha la ATP. no ha empleado un centavo de los miles de millones de dólares de ayuda extranjera que ha recibido para construirles viviendas permanentes a los refugiados.

MITO

«Los refugiados siempre han sido repatriados, sólo a los palestinos les han impedido regresar a sus hogares».

REALIDAD

Pese a la intransigencia árabe, nadie esperaba que el problema de los refugiados persistiera. John Blandford Jr., Director de la UNRWA, escribió en su informe el 29 de noviembre de 1951, que él esperaba que los gobiernos árabes asumieran la responsabilidad de la ayuda para julio de 1952. Además, Blandford afirmaba la necesidad de terminar las operaciones de asistencia: «las sostenidas operaciones de asistencia contienen inevitablemente el germen del deterioro humano». [72]

En efecto, los palestinas son las únicas personas desplazadas que se han convertido en pupilos de la comunidad internacional

El convenio de Israel de pagarles compensación a los palestinos que huyeron durante 1948 puede contrastarse con el tratamiento de 12,5 millones de alemanes en Polonia y Checoslovaquia, que fueron expulsados después de la segunda guerra mundial y les permitieron llevarse sólo aquellas posesiones que podían cargar. No recibieron compensación alguna por las propiedades confiscadas. Los efectos de la segunda guerra mundial en las fronteras y la población de Polonia se consideraron «hechos consumados» que no pudieron revertirse después de la guerra.

Otro país seriamente afectado por la guerra fue Finlandia, que fue obligado a ceder casi un octavo de su territorio y a absorber más de 400.000 refugiados (11 por ciento de la población nacional) de la Unión Soviética. A diferencia de Israel, éstos eran los perdedores de la guerra. No hubo ninguna ayuda par su reasentamiento.

Tal vez una mejor analogía incluso puede verse la integración en Turquía de los 150.000 refugiados turcos procedentes de Bulgaria en 1950. La diferencia entre el tratamiento que los turcos les dieron a sus refugiados y el que los estados árabes les dieron a los palestinos fue la actitud de los gobiernos respectivos.

Turquía ha tenido un problema de refugiados mayor que Siria o el Líbano y casi tan grande como Egipto… Pero uno rara vez oye hablar de ellos porque los turcos han hecho un magnífico trabajo reasentándolos… La gran diferencia está en el espíritu. Los turcos, renuentes como estaban a tomar esa carga, la aceptaron como una responsabilidad y se pusieron a trabajar para liquidarla tan rápidamente como fuera posible. [73]

MITO

«Si los refugiados palestinos hubieran sido repatriados, el conflicto árabe-israelí podría haberse acabado».

REALIDAD

Israel insistentemente procuró una solución al problema de los refugiados, pero no podía simplemente convenir en que todos los palestinos regresaran.

Ninguna nación, independientemente de sus aciertos y errores pasados, podría contemplar el recibir una quinta columna de ese tamaño. Y quinta columna sería —gente formada durante 20 años (1967) en el odio y totalmente consagrados a su destrucción [de Israel]. La readmisión de los refugiados sería el equivalente de la admisión en los EE.UU. de casi 70.000.000 de jurados enemigos de la nación. [74]

Los árabes, entre tanto, rehusaron enfáticamente negociar un acuerdo por separado. El quid del asunto era la renuencia de los estados árabes a aceptar la existencia de Israel. Esto quedó ejemplificado en los actos beligerantes hacia el estado judío del presidente egipcio Nasser, que no tenían nada que ver con los palestinos. A él sólo le interesaban los refugiados en la medida en que pudieran contribuir a su objetivo último. Como le dijo a un entrevistador el 1 de septiembre de 1961: «si los refugiados regresan a Israel, Israel cesará de existir». [75]

MITO

«Israel expulsó a más palestinos en 1967».

REALIDAD

Luego de ignorar las advertencias de Israel de quedarse al margen de la guerra, el rey Hussein lanzó un ataque sobre Jerusalén, la capital de Israel. La UNRWA calculó que durante el combate 175.000 de sus [refugiados] inscritos huyeron por segunda vez, y aproximadamente 350.000 huyeron por primera vez. Aproximadamente 200.000 se mudaron a Jordania, 115.000 a Siria y aproximadamente 35.000 salieron del Sinaí para Egipto. La mayoría de los árabes que se fueron provenían de la Cisjordania.

Israel permitió el regreso de algunos árabes a la Cisjordania. En 1967, más de 9.000 familias se reunificaron y, para 1971, Israel había readmitido 40.000 refugiados. En contraste, en julio de 1968, Jordania prohibió a las personas que se proponían permanecer en la ribera oriental del Jordán (la Transjordania) que provinieran de Cisjordania y Gaza. [76]

Cuando el Consejo de Seguridad facultó a U Thant a enviar un representante para indagar sobre el bienestar de los civiles  a raíz de la guerra, él instruyó a la misión que investigara el tratamiento de las minorías judías en los países árabes así tanto como a los árabes en el territorio ocupado por Israel. Siria, Irak y Egipto rehusaron permitir que el representante de la NU llevara a cabo su investigación. [77]

MITO

«La UNRWA es puramente una organización humanitaria que no tiene ninguna responsabilidad por el terror y la incitación que se origina en los campos de refugiados».

REALIDAD

El jefe de la oficina de Información Pública de La UNRWA, Paul McCann, afirmó  que «la UNRWA es escrupulosa en la protección de sus instalaciones de cualquier uso indebido de parte de cualquier persona o grupo. Sólo una vez, en el Líbano en 1982, ha habido una evidencia creíble de tal uso indebido de parte de los palestinos, y de inmediato se le salió al paso». [78]

El hecho es que los campamentos de refugiados han sido durante mucho tiempo nidos de terrorismo, pero las pruebas no se publicaron hasta después de la Operación Escudo Defensivo que Israel llevó a cabo a principios del 2002. Se halló que los campamentos administrados por la UNRWA en Cisjordania tenían fábricas de armas cortas, laboratorios de explosivos, depósitos de armamentos y gran números de petardistas suicidas y otros terroristas usaban a los refugiados como escudos humanos.

La incapacidad de la UNRWA de reportar estas actividades o de prevenirlas viola las propias convenciones de las NU. Las resoluciones del consejo de Seguridad obliga  a los representantes de la UNRWA a dar «los pasos adecuados para ayudar a crear un ambiente seguro» en todas «las situaciones donde los refugiados [sean]… vulnerables a infiltración de elementos armados». Respecto a Africa, el Secretario General de NU Kofi Annan dijo que los campos de refugiados deberían «mantenerse libres de cualquier presencia o equipo militar, incluidas armas y municiones». [79] Las mismas reglas se aplican para los territorios en disputa.

Las escuelas sujetas a la jurisdicción de la UNRWA también son problemáticas. La UNRWA se acredita el ayudar a la creación del currículo de los palestinos que, entre otras cosas, no muestra a Israel en ningún mapa. Las escuelas están llenas de carteles y santuarios dedicados a los terroristas suicidas. En 1998, el Departamento de Estado solicitó que la UNRWA investigara las denuncias de que el material escolar de la Autoridad Palestina contenía referencias antisemitas. Un libro enseñaba que «la traición y la deslealtad son rasgos de carácter de los judíos», pero la UNRWA dijo que esto no era ofensivo porque describía los «acontecimientos históricos» actuales. El Departamento de Estado finalmente informó al Congreso que «la revisión de la UNRWA sí daba muestras de caracterizaciones y contenido antisemita» en los libros de texto de la ATP. [80]

Notas

[1] Arieh Avneri, The Claim of Dispossession, (NJ: Transaction Books, 1984), p. 272; Kedar, Benjamin. The Changing Land Betwen the Jordan Sea, (Israel: Yad Izhak Ben-Zvi Press, 1999), p.206; Paul Johnson, A History of the Jews, (NY: Harper & Row, 1987), p. 529.

[2] «Informe de la gestión del mediador de las Naciones Unidas sobre Palestina» Presentado al Secretario General para ser transmitido a los miembros de las Naciones Unidas General Assambly Official Records [Actas Oficiales de la Asambles General]: tercera sesión, Suplemento No. 11 (A\648), París, 1948, p. 47 y suplemento no. 11A (A\689 y A\689\Add.1, p.5; Conclusiones del "Informe de la gestión del mediador de las Naciones Unidas sobre Palestina" (16 de septiembre de 1948), U.N. doc. A/648 ( primera parte, p.29; segunda parte, p. 23 y tercera parte, p. 11) (18 de septiembre de 1948).

[3] New York Times, (noviembre 25 de 1947).

[4] Avneri, o. cit.p. 276.

[5] David Ben-Gurion, Rebirth and Destiny of Israel, (NY: Philosophical Library, 1954), p. 220.

[6] Isi Liblier, The Case of Israel, (Australia: The Globe Press, 1972), p. 43.

[7] Joseph Schechman, The Refugee in the World, (NY: A.S. Barnes and Co., 1963), p. 184.

[8] I,F, Stone, This is Israel, (NY: Boni and Gaer, 1948), p. 27.

[9] Ash Sha'ab, (30 de enero de 1948).

[10] As Sarih, (30 de marzo de 1948).

[11] Avneri, o. cit., p. 270.

[12] London Daily Mail, (12 de agosto de 1948).

[13] New York Times, (23 de abril de 1948).

[14] Howard Sachar, A History of Israel: From the Rise of Zionism to Our Time, (NY: Alfred A. Knopf, 1979), p. 270.

[15] Memorandum secreto con fecha del 26 de abril de 1948 del Superintendente de la Policía, acerca de la situación general en Haifa. Véase también el memo de fecha 29 de abril.

[16] Golda Meir, My Life, (23 de abril de 1948).

[17] New York Times, (23 de abril de 1948).

[18] London Times, 24 de abril de 1948).

[19] Schechman, o. cit., p. 190.

[20] Relaciones Exteriores de los Estados Unidos 1948, vol. V (DC:GPO, 1976), p. 838.

[21] Tom Segev, 1949: The First Israelis, (NY: The Free Press, 1986), pp. 27-28.

[22] Yigal Allon en Sefer ha-Palmach, mencionó a O Jerusalem! de Larry Collins y Dominique Lapierre, (NY: Simon and Schuster, 1972), p. 337; Yigal Allon , My Father's House, (NY: W.W Norton and Company, Inc. 1976). p. 192.

[23] Benny Morris,«Operation Danni and The Palestinian Exodus from Lyda and Ramle in 1948», Middle East Journal, (invierno de 1986), pp. 82-83.

[24] Middle East Journal, (octubre de 1949).

[25] Terence Prittie , «Middle East Refugees», en Michael Curtis, et al., The Palestinians, (NJ: Transaction Books, 1975), p. 52.

[26] New York Times, (4 de marzo de 1949).

[27] Middle Eastern Studies, (enero de 1986).

[28] Myron Kaufman, The Coming Destruction of Israel, (NY: The Anerican Library Inc., 1970), pp. 26-27.

[29] Edward Atiyah, The Arabs, (London: Penguin Books, 1955), p. 183.

[30] The Guardian, (21 de febrero del 2002).

[31] The Memoirs of Haled al Azm, (Beirut, 1973), parte primera , pp. 386-387.

[32] Samuel Katz, Battleground-Fact and fantasy in Palestine, de  (NY: Bantam Books, 1985), p. 15.

[33] King Abdallah, [Abdala] My Memoirs Completed, (Londres, Longman Group, Ltd., 1978), p. xvi. [Por lo general se escribe Abdula (Abdullah), pero  aparece como  Abdala en sus memorias].

[34] Schechman, o. cit.,p. 186.

[35] Yehoshofat Harkabi , Arab Attitudes to Israel, (Jerusalem: Israel Universities Press, 1972). p. 364.

[36] Falastin a-Thaura, (marzo de 1976).

[37] «Dayr Yasin», Bir Zeit University.

[38] Dan Kurzman, Genesis, 1948, (OH: New American Library, Inc., 1970), p. 141.

[39] Dan Kurzman, Genesis, 1948, (OH: New American Library, Inc., 1970), p. 141.

[40] Véase, por ejemplo, Amos Perlmutter, The Life and Times of Menachen Begin, (NY: Doubleday, 1987), p. 214 J. Bowyer Bell, Terror Out of Zion, (NY: St. Martin's Press, 1977), p. 292-96; Kurzman, p. 142.

[41] Uri Milstein, History of Israel's War of Independence, vol. IV, (Lanham: University Press of America, 1999), p. 262.

[42] Ibíd.,p. 262.

[43] Sharif Kanaana y Nihad Zitawi, «Deir Yassín», Monograph No. 4, Destroyed Palestinian Villages Documentation Project, (Bir Zeit University, (abril de 1998).

[44] Sharif Kanaana, "Reinterpreting Deir Yassín," Bir Zeit University, (abril de 1998).

[45] Milstein, o. cit., p. 267.

[46] Rami Nashashibi, «Dayr Yasin», Bir Zeit University, (junio de 1996).

[47] Yehoshua Gorodenchik testimony at Jabotinsky Archives.

[48] Milstein, o. cit., p. 276.

[49] "Israel and the Arabs: the 50 Year Conflict," BBC.

[50] Sachar, o. cit.,p. 335.

[51] Schechtman, o. cit.,p.268.

[52] Prittie in Curtis, o. cit.,pp. 66-67.

[53] New York Times, (17 de julio de 1949).

[54] Telegraph (Beirut), (6 de agosto de 1948), mencionado en Schechtman, p. 210-211.

[55] Jerusalem Post, (26 de enero de 1989).

[56] Suplemento 18 al informe de la Comisión de Conciliación para Palestina a los apuntes oficiales de de la sexta sesión de la Asamblea (A/1985), citado en Mision to Palestine, de Pablo Azcárate. 1948-1952, (DC: Middle East Institute, 1996), p. 177.

[57] Moshe Sharett, "Israel Positions and Problems," Middle Eastern Affairs, (mayo de 1952), p. 136.

[58] Periódico del Líbano, Al Said, (16 de abril de 1950), citado en Prittie en Curtis, p. 69.

[59] Al-Misri, (11 de cotubre de 1949).

[60] Beirut al Massa, (15 de julio de 1957).

[61] The Writings of Benjamin Franklin, (NY: The Macmillan Company, 1905), p. 626.

[62] UNRWA, (corriente en junio del 2001).

[63] Informe del Comisionado General de la Agencia de Socorro y Obras de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en el Cercano Oriente, 1 de julio del 2000-30 junio del 2001.

[64] Discurso ante Parlamento, 24 de abril de 1950, Las memorias de Abdala, p. 13; Aaron Miller, The Arab States and the Palestine Question, (DC: Center for Strategic and International Studies, 1986), p.29.

[65] Leibler, o. cit.,p. 48.

[66] Prittie in Curties, p.55

[67] Jerusalem Report, (27 de junio de 1991).

[68] UNRWA.

[69] Musa Alami, «The Lesson of Palestine», Middle East Journal, (octubre de 1949), p.386.

[70] UNRWA.

[71] Jerusalem Report, (6 de julio de 1998).

[72] Schechtman, o. cit., p. 220.

[73] Des Moines Register editorial, (16 de enero de 1952).

[74] New York Times editorial, (14 de mayo de 1967).

[75] Leibler, o. cit.,p. 45.

[76] Informes anuales de la UNRWA, (1de julio de 1966 al 30 de junio de 1967), pp. 11-19; (1 de julio de 1967 al 30 de junio de 1968), pp. 4-10; (1 de julio de 1968 al 30 de junio de 1969), p.6 (1 de julio de 1971 al 30 de junio de 1972), p.3.

[77] Maurice Romani, The Case of The Jews from the Arab Countries: A Neglected Issue,  (Tel Aviv: World Organization of Jews from Arab Countries, 1977), p. 34.

[78] Paul McCann, carta al editor de The Weekly Standard, (28 de mayo del 2002).

[79] Isabel Kershner, "The Refugees' Choice?", Jerusalem Report, (12 de agosto del 2002), p. 24.

[80] David Tell, respuesta a McCann, The Weekly Standard, (28 de mayo del 2002).


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